El fotógrafo australiano Carl Warner ofrece una particular visión del mundo pensada a partir de singulares ingredientes. Ha conseguido recrear escenarios diversos manipulando elementos de uso cotidiano como son los alimentos, aunque de manera no convencional, dando vida a un estilo único: el “foodscapes”.
La propuesta de Warner, reconoce su denominación en la fusión de dos términos de la lengua inglesa (food, comida, y landscapes, paisajes). Los escenarios, pensados desde el paladar, representan verdaderas obras de arte y le han valido al autor el reconocimiento de la crítica a nivel mundial.
Caminos de Salami, montañas de pan, arboles de brócoli, y casas de queso, son algunos de los rebusques de la genial inventiva de Warner, cuyo talento insiste en superar su arte día tras día.


